I Jornada de Estudios sobre Masonería en Argentina y América Latina

Influencia de la Masonería en el Pensamiento Político de la Revolución de Mayo

22 de Mayo de 2010 / Sede de la Masonería Argentina. Pte. Perón 1242. CABA

Libro “Masonería en la Revolución de Mayo. Influencia en el pensamiento político”

Libro “Masonería en la Revolución de Mayo. Influencia en el pensamiento político”
La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones y a la Universidad de Buenos Aires auspician esta primera edición de nuestro libro “Masonería en la Revolución de Mayo. Influencia en el pensamiento político”, constituyéndose en el primer libro impreso por la editorial de la Gran Logia de la Argentina “Ediciones Masónicas Argentina”. Una investigación del Centro de Estudios para la Gran Reunión Americana, del Equipo de investigación: Ricardo Romero, Roberto Sahakian, Verónica Baston, Antonio Las Heras, Nicolás Breglia, Andrea Marisa Romandetti Dasso, Jorge Cabezas, Sylvia Ruz Moreno, Germán Boure, María del Carmen Romano, Mario Luján Benítez Reyes y textos de Emilio Corbière.

Proyecto de Investigación: Influencia de la Masonería en la Revolución de Mayo

Director: Lic. Ricardo Romero

Nos proponemos en esta investigación analizar los componentes de las ideas masónicas a fin de relacionarlas en su influencia en la construcción del Estado Argentino. Haciendo una construcción analítica de fuentes históricas: documentos, escritos, proclamas y biografías, a fin de dilucidar cuáles fueron los componentes que marcan la influencia de la masonería en el Pensamiento Político de la Revolución de Mayo, sosteniendo que el esquema de Logia permitió un accionar similar a un partido de cuadros en el proceso revolucionario.

Análisis

La Logia Lautaro es la organización emblemática del análisis historiográfico. Debe su nombre a los relatos que contó Bernardo O´Higgins a Miranda sobre la oposición que realizó el toqui mapuche Lautaro a la dominación española de Chile en el siglo XVI. En sus principales objetivos estaba la de lograr la independencia de América, para establecer una confederación de repúblicas. Seguían la línea de los Caballeros Racionales, Logia creada en 1807 y que luego tomaría en Cadiz el nombre mismo de Lautaro.

Es interesante ver que la masonería llega de la mano de los liberales españoles y no de los ingleses, como critica la línea revisionista. De hecho, cuando llegan San Martín y Alvear a Buenos Aires en 1812, venían actuando logias previas, entre la más reconocida fueron las Independencia, una que levantó columnas en 1795 y otra del mismo nombre que trabajaron desde 1806 hasta confluir en la Lautaro. Si bien son logias de influencia masónica, las mismas eran operativas, con lo cual podían salirse del ritualismo y concentrarse en los objetivos específicos establecidos. Además, como comenta José Stevenson Collante, durante el proceso revolucionario, los miembros de la masonería tenían doble investidura, participaban en Logias Regulares Universales y de Logias Operativas de carácter patriótico para la revolución americana. Algunos de los principales miembros a destacar fueron: Francisco de Miranda, Andrés Bello y Simón Bolivar de Venezuela, José María Caro de México, Bernardo O´Higgins de Chiles, Juan Pablo Fretes de Paraguay; y en Argentina actuaron José de San Martín, Carlos de Alvear, Bernardo de Monteagudo, Gervasio Posadas y Tomás Guido, entre otros.

En lo académico, nos señala Emilio Corbiére (La Masonería) que si bien existen marcadas evidencias de los vínculos masónicos, por diversas razones, no se profundizan los análisis de sus implicancias. Existen trabajos que estudian el accionar de las Logias en la región, desde La Logia Lautaro por Emilio Gouchon, La masonería y la independencia de América por Nicolás Navarro, La Logia Lautaro y la independencia americana por Antonio Rodriguez Zuñiga, La Masonería a través de sus hombres por Alcides Lappas, o San Martín, la Logia Lautaro y la Francmasoneria por Fabián Onsari; o análisis específicos estudian la Revolución de Mayo, como uno reciente de Marcela Ternavasio, Gobernar la Revolución, que estudia los poderes en disputa en ese período, y en el cuál la pertenencia de los mismos a la masonería no es problematizada. Y si bien, existe la investigación Lucia Gálvez (Como dios manda? Iglesia, masonería y estado en la Argentina) quien estudia la participación de curas y masones en el proceso emancipatorio.

Lo cierto es, que la mayoría de éstos trabajos tienen un carácter esencialmente histórico y en todo caso, dejan en todo caso como un aspecto anecdótico el vinculo entre masonería y la emancipación, o la mirada se centra en un aspecto histórico del proceso. Se trata de dar una aproximación politológica al análisis para ver los componentes estructurales del pensamiento masónico derivados en el proyecto político de la revolución.



Lanzamiento de la Jornada

domingo, 4 de abril de 2010

La Logia Independencia y la Sociedad de los Siete. Andrea Marisa Romandetti Dasso

La Logia Independencia y la Sociedad de los Siete.

Autora: Andrea Marisa Romandetti Dasso.
Profesora del Área de Enseñanza Artística, Vicerrectora en Educación Media del GCABA, investigadora del simbolismo masónico en la arquitectura monumental y funeraria (ex colaboradora para la Comisión de Patrimonio, del GCABA; asesora del proyecto De Epitafios, Memorias y Rituales los cementerios como espacio estético simbólico, un microcosmos simbólico, desarrollada por la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales).




Es bien  sabido que una de las Trilogías de la Orden Masónica es “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, lema de los revolucionarios franceses de 1789 y los intelectuales de la época, cuyos principios llegarían a las tierras americanas de la mano de francmasones europeos, de nuestros Patriotas de Mayo y los héroes de la Independencia Americana, iniciados, en su gran mayoría, en logias europeas.

Libertad, el derecho inclaudicable y más sagrado que posee todo hombre. Derecho por el cual, se convierte en responsable de sus actos, basados en su librepensamiento, y cuyo límite es la Máxima Masónica “Lo que no quieras para ti, no lo quieras para otro”[1].
En estos días aciagos de la patria, es bueno recordar a aquellos hombres, Ilustres Hermanos, que teniendo la Libertad por bandera, no dudaron en poner en juego sus vidas para su conquista y posterior defensa, sin esperar honores ni riquezas a cambio de tamaña empresa.

I. El General Francisco de Miranda y las Logias Patrióticas.

Es imprescindible comenzar, a modo de introducción, la narración de la emancipación americana por la figura del General Francisco de Miranda, de quien no se tienen datos ciertos sobre su logia madre (algunos afirman que fue iniciado en Virginia, otros en Filadelfia, Londres o París)[2], si bien es evidente que decidió organizar sociedades patrióticas americanas tomando como ejemplo el espíritu imperante en las logias europeas de finales del siglo XVIII, cuya esencia era la Libertad y la Justicia Social. Es así como funda en 1797, en la ciudad de Londres, la sociedad patriótica, de carácter masónico y de tendencia republicana, “Gran Reunión Americana”, erigiéndose Gran Maestre de la misma, y cuyo fin último era la emancipación de las colonias americanas del yugo español. Decidió fundar filiales de esta logia en diversas ciudades, entre ellas París, Madrid y principalmente el puerto de Cádiz, lugar donde arribaban los criollos ilustrados de las colonias y trababan relación con miembros de la Orden. En esta última ciudad, la logia recibe el nombre de “Caballeros Racionales Nº 7”, uno de cuyos miembros fuera Carlos María de Alvear. El citado masón argentino, quien luchó contra el ejército napoleónico en España, arriba a Londres en 1811 y conoce al General Miranda, afiliándose entonces a la Logia mirandista de la mencionada ciudad. En una carta interceptada de Carlos de Alvear (28 de octubre de 1811), dirigida a D. Rafael Mérida, miembro de la “Sociedad Patriótica” de Caracas (filial de la “Gran Reunión Americana” de Londres), éste le comunica sus planes de viajar a Buenos Aires con algunos hermanos, asegurando enviar comunicación de todo lo que ocurriera en estas tierras; en el listado complementario Nº 4 de la citada misiva, menciona como Hermanos admitidos en la “Sociedad de Caballeros Racionales Nº 7” a Manuel Moreno, natural de Buenos Aires, Luis López Méndez, Andrés Bello y Marqués del Apartado, de Caracas[3]. En otra nota con igual fecha, también interceptada[4], Alvear le comunica al Venerable Presidente de la L. Nº 4 que, llegado a Londres “junto a los Hermanos San Martín, Zapiola, Mier, Villa-Urrutia y Chilavert, hemos fundado por orden de la L. Nº 3 una, con el Nº 7, y hemos recibido a los Hermanos que figuran en la lista que va con el Nº 4”[5]. Estos Hermanos fundarían, a su arribo a Buenos Aires, la Logia Lautaro. Américo Carnicelli aclara que gran parte de los miembros del movimiento revolucionario tenían una doble pertenencia: eran masones de Logias Regulares y masones de Logias Patrióticas, mientras que algunos otros, sólo pertenecían a éstas últimas. Es necesario establecer esta diferencia ya que las logias mirandistas, según el citado autor, perseguían un fin exclusivamente político, hecho que los distanciaba del pensamiento basal de la masonería regular, pero no caben dudas que los líderes revolucionarios “aprovecharon la organización masónica para impulsar su movimiento”.[6]

II. La masonería prerrevolucionaria en el Río de la Plata.

Si bien fue fundamental la tarea llevada a cabo por los Hermanos de las Logias Lautarinas en la Gesta Emancipadora de esta parte de América, no serán ellos el objetivo de este escrito, sino más bien los miembros de la masonería prerrevolucionaria en el Buenos Aires colonial.
Es difícil encontrar documentación escrita sobre la actuación de logias masónicas en el Río de la Plata durante este período: los miembros de las mismas debían actuar con sumo recato, ya que sus escritos (actas, iniciaciones, etc.) podían caer en manos de los realistas y padecer, en consecuencia, persecuciones y cárcel.[7]

De acuerdo a los escritos de Emilio Corbière, Alcibíades Lappas y Frau Abrinés y Arús Arderiu, la primera logia instalada en Buenos Aires fue la “Logia Independencia”, con carta patente de la Gran Logia Escocesa de Francia, hacia 1795; su nombre expone claramente las intenciones emancipadoras de los Hermanos que allí se reunían.  La misma funcionaba, de acuerdo a los escritos de Francisco Guilló, en “una cueva, cuya entrada la tenía por un semiarruinado caserón situado en una de las calles que conducen a la plaza y cuya salida se prolongaba por una mina hasta los mismos pozos de la residencia”, y allá iban entrando con mucho recato y recelo, paulatinamente, en intervalo, varios individuos. Cualquiera hubiera podido observar, atendida la cautela y el misterio con que se rodeaban esos sujetos, que se trataba de una asociación secreta. En efecto, en aquella cueva funcionaba la Logia Independencia, recién fundada, que había de sentar en Sud América los cimientos de la institución masónica”[8]  Queda demostrado la real existencia de la citada logia (también conocida como “la de los franceses”), gracias a un documento enviado por el Gran Oriente de Francia, quien al absorber la Gran Logia General Escocesa de Francia, declara nuestra logia independiente y soberana, sugiriéndole continuar con el Rito Escocés.[9]
Durante el Virreinato de Olaguer (1795/99) se persiguió tenazmente a un grupo de ciudadanos franceses, acusados de comprar una considerable cantidad de balas que, presuponían, serían utilizadas para volar la Catedral; el grupo fue encarcelado y enjuiciado por Martín de Álzaga (pro-realista). Sin embargo, esta “Conspiración de los franceses” no fue más que una falsa excusa para perseguirlos por ser masones: los peninsulares temían que este grupo sembrara la semilla de los pensamientos libertarios en la colonia.

Emilio Corbière[10] destaca que la “Logia Independencia” bajo la veneratura de Julián B. Álvarez, es la continuidad, al menos en su denominación, de “la de los franceses”, si bien difiere de ella; durante el mandato de Álvarez, “Independencia” proporcionó los cuadros necesarios para la fundación de la “Logia Lautaro”, al arribo de la Corbeta Canning, en 1812, con Alvear, San Martín y Zapiola, entre otros masones.
Juan José Castelli, quien fuera miembro y venerable de la “Logia Independencia”, funda en 1801 la Sociedad Patriótica, Literaria y Económica, cara visible de la citada logia. También fueron hermanos de logia Manuel Belgrano, Manuel Moreno e Hipólito Vieytes, estos últimos pertenecientes, de igual modo, a la “Logia Caballeros Racionales Nº 7”, de Cádiz.

Ya para esta fecha, se encontraba en plena actividad masónica y revolucionaria Don Saturnino Rodríguez Peña, quien fuera iniciado en la Logia Estrella del Sur, una de las dos logias fundadas durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807; no debemos olvidar que, por aquel entonces, los navíos ingleses eran logias flotantes. Don Saturnino era hermano de Don Nicolás Rodríguez Peña[11] quien, según consta en acta notarial, adquiere en octubre de 1807 la finca en la que, junto a su socio Hipólito Vieytes, funcionaría durante algo más de dos años, la conocida “Jabonería de Vieytes”, que no sólo se desempeñaba como fábrica de velas y jabones, sino que lindero a sus instalaciones (vivienda de Don Hipólito), se reunían, entre otros, el dueño de casa, Castelli, Beruti, Nicolás Rodríguez Peña y Manuel Belgrano, con fines emancipatorios.[12] No debe olvidarse el Café de Marco, donde se reunían no sólo masones, entre ellos Julián Álvarez (venerable de Independencia),  sino también criollos que luchaban por un gobierno propio; años después, ya cerrado el Café, conformarían la denominada Sociedad Patriótica (1812).[13]

Como parte de la comunidad no veía con buenos ojos a la masonería, la Logia Independencia decidió separarse del mando del movimiento revolucionario, según el autor Lazcano, y desmovilizarse (los principios políticos se habían hecho carne entre los criollos). Deciden entonces crear una comisión, conformada con miembros de la Logia, que serían los encargados de dirigir y ejecutar los planes libertarios: la Sociedad de los Siete. En ella participaban, siempre según Lazcano, Juan José Castelli, Agustín Donado, Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes, Manuel Belgrano y Feliciano Antonio Chiclana.[14]
Esta Sociedad, inexistente para gran parte de los historiadores (entre ellos Canter), mítica para otros, fue, de haber existido, según Corbière, la cara visible de la Logia Independencia. El historiador Antonio Zinny (masón, fundador y venerable de la “Logia Lealtad Nº 6”) declaró haber tenido un documento con los nombres de los miembros de la Logia Independencia y la Sociedad de los Siete, agregando a esta última, al igual que el Deán Funes, los nombres de Matías Irigoyen y Antonio Luis Beruti. Es indudable la participación de grupos masónicos, junto a Saturnino Rodríguez Peña y Julián B. Álvarez, en los eventos que concluyeron en la Semana de Mayo de 1810.[15]  

La vivienda de Nicolás Rodríguez Peña se convirtió, esa semana, en sede deliberativa; allí reunidos, la noche del 19 los miembros de la Orden decidieron solicitar la convocatoria a un Cabildo Abierto, apoyados por los jefes militares Saavedra y Martín Rodríguez  (ambos masones). Ya para el 21 de mayo, los miembros de la denominada Legión Infernal, dirigida por los Hermanos French y Beruti, presionaban a las puertas del Cabildo, para concretar la ansiada convocatoria que se llevaría finalmente a cabo el día 22. Para tamaño evento se entregaron 450 invitaciones, de los cuales sólo concurrieron 251 personas, en su gran mayoría defensores de los principios patrióticos.[16] Muchos sindican a los hermanos Rodríguez Peña como los encargados de solicitar a los cabildantes las invitaciones pertinentes, antes de llegar a la sesión, impidiendo, con diversos artilugios, la participación de los opositores a la causa. Gracias a las brillantes exposiciones de Castelli y Paso, la votación del 22 de mayo se inclinó por el cese en el cargo del Virrey Cisneros y su reemplazo por una Junta designada por los cabildantes, que en un principio sería presidida por el mismo Cisneros (día 24). Esa misma noche, la agitación popular era creciente y los patriotas se reunieron nuevamente en casa de Rodríguez Peña: no había tiempo que perder. Decidieron entrevistarse con Saavedra y Castelli (miembros de la fallida Junta), quienes reconocieron su error y renunciaron.
El 25 de Mayo la intervención de la masonería fue decisiva: viendo que el Cabildo no pensaba ceder ante la petición de los patriotas (la caída de Cisneros), irrumpieron en la Sala Capitular un grupo de “vecinos”, que disconformes con el Virrey , expresaron el disgusto y conmoción popular, y su firme convicción de no aceptar su postulación. Tal fue la presión que Cisneros dejó el cargo. Pero, no conformes con esto, ingresaron nuevamente los vecinos junto a un grupo de masones, entre ellos French, Chiclana, Planes y Beruti; fue este último el encargado de dar a conocer las nuevas peticiones: los nombres de los futuros miembros del Primer Gobierno Patrio (que fue concedido) y el envío de expediciones al interior, con el fin de propagar los ideales revolucionarios (se enviaron circulares instando a la elección de diputados para un futuro congreso en Buenos Aires). Dispuestos a todo, y bajo presión de los cabildantes, los patriotas acercaron la solicitud por escrito y con la firma de ciudadanos de diversa extracción social. Todos conocemos el final de la historia: la jura de la Primera Junta de Gobierno, la Circular del 27 de mayo y el Reglamento interno de la Junta, del día 28. Recordamos también las Logias Lautarinas y Mirandistas, y su influencia en la Campaña Libertadora de América, gracias a la cual se consolidó la Independencia del Continente.   

III. A modo de conclusión.

Desde mi escuela primaria he escuchado hablar de estos hombres, quienes eran para mi tan sólo “nombres”, encarnados en hieráticas y frías estatuas de bronce. El acercamiento al pensamiento masónico, en primera instancia, y el descubrimiento de esta “otra historia” de la Gesta de Mayo, los ha transformado ante mis ojos en seres admirables y apasionados, de carne y hueso, quienes lucharon desinteresadamente por un ideal, al que no dudaron en defender con sus vidas: la Libertad.
Ahora, como docente me pregunto: ¿de qué vale recitar de memoria aquellos nombres si no enseñamos, esencialmente, la pasión  y convicción que guiaban sus acciones? ¿De que sirven los datos fríos de la historia, si no tomamos como ejemplo y guía, a estos valientes Hermanos de Mayo?  En tiempos en que la Libertad se encuentra, por momentos, “hostigada”, quiera Dios que estos hombres, que soportaron persecuciones, cárcel y, hasta alguno de ellos el exilio, puedan ser revelados ante todos nosotros en su máxima expresión: Héroes, dignos de ser recordados.

Bibliografía.
Bustinza, J. A. “Historia 5. Instituciones políticas y sociales. Argentina y América”. A-Z Editora, Buenos Aires, Argentina. 1992.
Carnicelli, A. “La Masonería en la Independencia de América”. Secretos de la Historia. Tomo I. Alvaro Lozano & Cía, Ltda. Bogotá, Colombia. 1970.
Corbière, E. “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, Argentina. 3ª edición, 1998.
Frau Abrinés, L. y Arús Arderiu, R. “Diccionario enciclopédico de la Masonería. Novísima Edición”. Editorial Kier. Bs. As. Argentina. 1947.
Juárez, F. “Dónde se cultivó el espíritu de 1810”; nota aparecida en el diario La Nación, 20/05/2001; Buenos Aires, Argentina.
Lappas, A. (2000). “La Masonería Argentina a través de sus hombres”. 3ª edición, 2000. Bs. As. Argentina; impreso por DIFOS S.A.
Pigna, F. “Biografía de Hipólito Vieytes”,  “Biografía de Bernardino Rivadavia”, en página web: www.elhistoriador.com.ar
Romero, J. L. “Breve historia de la Argentina.” Colección Temas Básicos. Huemul, Editorial Crea. Buenos Aires Argentina. 3ª edición, 1979.
Romero, L. A. “Argentina, 200 años”. Diario Clarín, Edición Bicentenario. Buenos Aires, Argentina. 2010. Tomo I.

Datos de la autora: Prof. Lic. Andrea Marisa Romandetti Dasso.
Dirección Postal: Av. Díaz Vélez 4195, P. 3º. C.A.B.A. (1200)
Teléfonos: 4981-0480// 15-5416-8475.


[1] Frau Abrinés, L. y Arús Arderiu, R. “Diccionario enciclopédico de la Masonería. Novísima Edición”. Editorial Kier. Bs. As. Argentina. 1947. Tomo I, p. 626.
[2] Carnicelli, A. “La Masonería en la Independencia de América”. Secretos de la Historia. Tomo I. Alvaro Lozano & Cía, Ltda.. Bogotá, Colombia. 1970; pp. 70 a 78.
[3] Carnicelli, A. “La Masonería en la Independencia de América”. Secretos de la Historia. Tomo I. ob. cit. p. 95.
[4] Ver carta de Antonio Ignacio de Cortavarría, fechada en Puerto Rico, 27/04/1812, donde comunica el tenor de las notas interceptadas de las logias de Londres,  advirtiendo la pertenencia de los citados hermanos a logias revolucionarias y sus planes emancipatorios. Carnicelli, A. “La Masonería en la Independencia de América”. Secretos de la Historia. Tomo I. ob. cit.; p. 100.
[5] Carnicelli, A. “La Masonería en la Independencia de América”. Secretos de la Historia. Tomo I. ob. cit.; p. 96.  
[6] Carnicelli, A. “La Masonería en la Independencia de América”. Secretos de la Historia. Tomo I. ob. cit.; pp. 76/77.
[7] Frau Abrinés, L. y Arús Arderiu, R. “Diccionario enciclopédico de la Masonería. Novísima Edición”; ob. cit. Tomo III, p. 341.
[8] Frau Abrinés, L. y Arús Arderiu, R. “Diccionario enciclopédico de la Masonería. Novísima Edición”; ob. cit.;  Tomo III, p. 341.
[9] Frau Abrinés, L. y Arús Arderiu, R. “Diccionario enciclopédico de la Masonería. Novísima Edición”; ob. cit.; Tomo III, pp. 341/42.
[10] Corbière, E. “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, Argentina. 3ª edición, 1998; p.164.
[11] Su actividad masónica se desarrolló en logias de Buenos Aires, la logia Lautarina de Santiago de Chile y Unión Fraternal de Valparaíso. Lappas, A. “La Masonería Argentina a través de sus hombres”; Buenos Aires, Argentina; 3ª edición, 2000; pp. 370/371.
[12] Juárez, F. “Dónde se cultivó el espíritu de 1810”; nota aparecida en el diario La Nación, 20/05/2001; Buenos Aires, Argentina.
[13] Corbière, E. “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”.ob. cit; p.167.
[14] Frau Abrinés, L. y Arús Arderiu, R. “Diccionario enciclopédico de la Masonería. Novísima Edición”; ob. cit.;  Tomo III, p. 342.
[15] Corbière, E. “La Masonería. Política y Sociedades Secretas”; ob. cit.; pp.166/167/175.
[16] Bustinza, J. A. “Historia 5.Instituciones políticas y sociales. Argentina y América”. A-Z Editora, Buenos Aires, Argentina. 1992; pp. 7 a13.

viernes, 2 de abril de 2010

INFLUENCIA DE LOS MASONES EN LA REVOLUCION DE MAYO 1810 INDEPENDENCIA DE LA ARGENTINA. MARIO LUJAN BENITEZ REYES

INFLUENCIA DE LOS MASONES EN LA REVOLUCION DE MAYO 1810 INDEPENDENCIA DE LA ARGENTINA

 

MARIO LUJAN BENITEZ REYES

1- ORIGEN DE LA GRAN REUNION AMERICANA


Francisco de Miranda, venezolano y recién llegado de Europa, es el precursor de la conciencia pre-revolucionaria y fundador de la REUNIÓN AMERICANA,  entidad secreta matriz en la que se iniciaron los más eminentes americanos que ejercieron luego la dirección de la revolución americana
Esta Gran REUNIÓN AMERICANA instaló poco después, a iniciativa de él, un nuevo taller en el fuerte de Cádiz (España), bajo el nombre de “Sociedad de Lautaro o Caballeros Racionales”. A este taller estaban afiliados para 1.808 muchos hombres prominentes de España y la mayor parte de los sudamericanos que pasaban a la Península. Secretario de esta Logia era el argentino José Matías Zapiola.  En los centros de Cádiz recibieron la luz de manos de Miranda: SIMÓN BOLIVAR, JOSÉ DE SAN MARTÍN, JOSÉ MIGUEL CARRERAS, CARLOS MARÍA ALVEAR, ANDRÉS BELLO, JOSÉ MARÍA VILLAMIL, SEVERANO TERESA MIER, MARIANO MORENO, BERNARDO MONTEAGUDO, TOMÁS GUIDO, como también cabe consignar al Prebístero Juan Pablo Fretes,  paraguayo, muy amigo de José de San Martín



2- INFLUENCIA DE LOS MASONES EN LA REVOLUCION DE MAYO 1810


 En el año 1806, gobernaba el Virrey Sobre Montes en la Ciudad de Buenos Aires, que en ese año fue invadida y posesionada por los ingleses. El Virrey Sobre Monte no atino en defender la Ciudad, abandonándola y se dirigió a Córdoba. El Capitán Santiago de Liniers, de origen francés, al servicio de España, conjuntamente con algunos españoles y criollos de Buenos Aires, entre ellos destacándose Juan Martín de Puyrredon (Mason), el 12 de agosto de 1806 luego de una ardua lucha hicieron rendir a los ingleses y retomaron la Ciudad.

En el año 1807, los inglese por segunda vez intentaron la conquista de Buenos Aires. Nuevamente el Virrey Sobre Monte actuó defendiendo débilmente a la Ciudad de Buenos Aires. Los Gobernantes (Representados por los Alcaldes, regidores y militares) decidieron suspenderlo en su cargo de Virrey y enviarlo a España. Santiago de Liniers, tomo el mando y organizo a los españoles y criollos para una fuerte defensa de la Ciudad.

El 5 de julio de 1807, se lucho todo el día y la defensa fue heroica, jefes militares, soldados y pobladores se unieron para rechazar la invasión y hacer capitular a los ingleses. En aquella lucha heroica, los criollos se distinguieron por su valentía, demostrando cuanto valen los hijos de la nación. Desde entonces comprendieron que si podían defenderse y rechazar a los ingleses, podían también independizarse de España. También se demostró que unidos y por el voto del pueblo podían destituir al Virrey.

Dentro del período de las luchas revolucionarias en el continente americano para conquistar la emancipación política del yugo español, gran influencia tuvieron las Logias Masónicas en cada uno de los grupos directivos de jefes militares y civiles que actuaron entonces de norte, centro y Sud América respectivamente. De los 54 jefes y oficiales que lucharon por la independencia de los Estados Unidos de América 50 pertenecieron a la masonería .
Entre el año de 1807 y 1810, tres años habían transcurridos, que fueron de febril actividad para los criollos mas prominentes, que estaban estudiando en Europa, y que luego vinieron a dar su grano de esfuerzo para la Independencia Patria. Entre ellos se contaban con hombres jóvenes destacados, inteligentes y cultos, todos masones, como: Nicolás Rodríguez Peña, Manuel Belgrano, Juan José Paso, Mariano Moreno, Juan José Castelli, e Hipólito Vieytes. Estaban dispuestos a realizar esfuerzos para obtener un gobierno propio, sin depender de España. Sostenían las ideas de Libertad, Igualdad, Fraternidad. Contaban con el apoyo de un militar de jerarquía, que también era criollo, Cornelio de Saavedra. Hombres ilustrados que, habían leído y comprendido el mensaje de literaturas escritas por masones europeos, como, Jhon Lock ( Carta a la Tolerancia y Tratados de Gobierno), Montesquieu (El Espíritu de las Leyes), Voltaire, Rousseau (El Contrato Social y Emilio) y el Librepensamiento de la Enciclopedia de Le Breton y Diderot: El libre pensar es una facultad que no puede ni debe ser limitada, sino por medio de razones e ideas. Es el único medio para llegar al conocimiento de la verdad. El pensamiento libre ha de ser libre de veras, sostenido por un amor sincero a la verdad y libres de prejuicio. También nuestros Próceres fueron influenciados por las ideas de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa. Todas estas ideas tomadas dieron su resultado en la gesta de la Revolución de mayo de 1810, Independencia de la Nación Argentina

Es destacar que la invasiones napoleónicas de 1808  que ha dejado caduco el poder monárquico de España y su influencia múltiple,  aflojaron los resortes del poder político de España y su secuela repercute en América. Soldados franceses esparcieron, durante su ocupación, las ideas de la Enciclopedia y las Sociedades Secretas, casi del todo olvidadas en España desde la Bula de Benedicto XIV y las pragmáticas de Fernando VI. Hubo logias en casi todas las ciudades importantes de España: Granada, Cádiz, Barcelona, Madrid, La Coruña, Murcia, Málaga, Alcala de Henares.

Un brillante escritor argentino dice: Juan José Antonio Castelli, Prócer de Mayo, predestinado por sus padres a la capellanía que correspondía al primogénito de la familia, fue entregado a los jesuitas para que lo educaran. No obstante llegó a conocer y se impregnó de las ideas forjadoras de la Revolución Francesa. Abandonó entonces la teología y se dedicó a la jurisprudencia. Con su pariente Manuel Belgrano y Vieytes, Castelli es miembro del triunvirato, patriota que fomentó la industria local, la educación común y las prácticas agrícolas. Sus ideas progresistas y sus principios enciclopédicos le impulsaron a bregar, juntamente con hombres liberales, para obtener un cambio político en el País. En 1.801 fundó la sociedad Patriótica Literaria y Económica; denominación pública de la Logia Independencia, de la cual fue su Venerable Maestro. En el cabildo abierto el 22 de mayo de 1.810, con fé de apóstol y maravillosa elocuencia rebate los argumentos del obispo Lué y enardece a los patriotas asistentes. Fue vocal de la primera Junta Patria. Se le imputa haber sido un factor negativo de la expansión del ideal revolucionario en el Alto Perú porque su liberalismo chocó con la religiosidad de sus habitantes. Pero los hechos demostraron que su sincero acercamiento a los indígenas en vez de una falaz  política de atracción de los elementos clericales dominantes en el Perú, dio óptimos resultados para la causa de la emancipación. Y muy especialmente mostró el verdadero amor a la libertad del pueblo y puso en evidencia a la hipócrita doblez de los elementos reaccionarios y oscurantistas.
                                                                                               

La mayoría de los jóvenes Criollos e Ilustrados que estudiaron en Europa formarían mas tarde como miembros de la Primera y Segunda Junta de Gobierno de la Revolución de mayo de 1910

Unos años mas tarde se formaría la Sociedad Patriótica con Monteagudo en la cabeza y en 1812 con la venida de San Martín, Alvear y Zapiola se creó la Sociedad secreta  denominada Logia Lautaro

Es mi Estudio y aporte.



 Bibliografía

·        Diccionario Enciclopédico de la masonería: 3 tomos. Ed. Kier S.A. 1.968 Bs. As.
·         Historia Universal, Dr. J. Bta. Weiss, Tomo XII
·         Historia Universal, Dr. J. Bta. Weiss, Tomo XII
·         Historia Universal, Dr. J. Bta. Weiss, Tomo XXII
·         Revolución Francesa, Historia Universal, Ediciones Larousse S.A.
·         Manual de Historia

jueves, 1 de abril de 2010

La presencia de la Masonería en la gestación e inicios de la Revolución de Mayo y sus ideales. Verónica Elizabeth Baston


Título: La presencia de la Masonería en la gestación e inicios de la Revolución de Mayo y sus ideales.
Autora: Verónica Elizabeth Baston.
La Revolución de Mayo, debe ser analizada a la luz de las ideas que la impulsaron, y dichas ideas son de carácter masónico. La lógica de los acontecimientos y su devenir histórico lo demuestran. Los hombres que hicieron posible el camino que condujo a dicha gesta, eran en su mayoría iniciados masónicos como la bibliografía lo demuestra: Alcibíades Lappas, Enrique de Gandía, Gouchón, Emilio J. Córbiere por citar algunos más relevantes que son consultados para esta temática.
Hombres públicos formados en logias y talleres masónicos conformaron grupos fuertes de operadores políticos juramentados, lo que les dio eficacia y respaldo conformando una red solidaria en el accionar.
La Revolución como Símbolo de Liberación de los Pueblos, es una de las ideas míticas más fuertes producto del pensamiento liberal, anticlerical, iluminista masónico y la Independencia el objetivo principal para los ideales americanos.
Las ideas de la Revolución Francesa y de la Independencia Estadounidense, fueron inspirando a los cuadros dirigentes y también la necesidad de la burguesía comerciante que estaba vinculada a estos sectores. La masonería americana se sirvió de la influencia española liberal y francesa iluminista, así como también las experiencias vividas en Chuquisaca.












La presencia de la Masonería en la gestación e inicios de la Revolución de Mayo y sus ideales. Autora: Lic. Verónica Elizabeth Baston

La aparición de las actividades masónicas en el Río de la Plata, en Buenos Aires proviene del Siglo XVIII, según el Rito Escocés Antiguo y Aceptado en Argentina. La Logia Independencia, ha sido la primera y trabajaba bajo autorización y con rituales de la Gran Logia General Escocesa de Francia. De esta manera, la Gran Logia de la Argentina de libres y aceptados masones, da cuenta que la Logia Independencia[1] habría estado autorizada desde 1795 y desde su mismo nombre, acusaba en sus integrantes una concepción autonomista para los habitantes de las tierras americanas.
Los cuadros dirigentes de la organización que posibilitaron la revolución de mayo gozaban de experiencia militar de alta política y así mismo eran confraternos de logias en las que juramentaban fidelidad al proyecto independentista, como comprueban Corbière, Lappas, De Gandia y Pasquali, entre otros.
La estrategia que impulsó la Revolución de Mayo, se ha ido desarrollando desde fines del siglo XVIII hasta 1810. Ha sido más bien un proceso estratégico que cuajó justo con el período coyuntural político que vivía Europa en ese momento:

 “Los hechos de Mayo son absolutamente inexplicables sin una comprensión necesaria de la situación europea, porque son el resultado de una compleja serie de causas entre las que la situación externa se torna determinante.”[2]

“Estaba claro que la suerte de estas colonias dependía de las vicisitudes de la guerra europea y de la política de Napoleón y los ingleses.”[3]

A estos hechos debe sumarse también el interés de la burguesía comercial portuaria por romper con el monopolio económico español vetusto y establecer el control en la aduana de Buenos Aires. De allí la necesidad de instaurar el Libre Comercio y buscar como aliado a Gran Bretaña[4].
La Independencia de los Estados Unidos en 1776, la Revolución Francesa en 1789 y las ideas de la Ilustración se enlazaron en las luchas de criollos, indígenas y afroamericanos contra España para coronar con las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad (propias del credo masónico que las impulsaba) el camino hacia la independencia de América Latina.
La experiencia militar de Miranda en la Guerra de Independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa fortaleció su rol para nuclear a los independentistas hispanoamericanos. Miranda, conocido como “El Primer Venezolano Universal”, fue el creador de la idea de Colombia como estado de toda América, y fue combatiente destacado en tres continentes: África, Europa y América. Felipe Pigna define a Miranda como un “personaje novelesco que supo ser amante de la princesa Catalina II de Rusia, Soldado de Washington y General de la Revolución Francesa”[5] Asismismo, Miranda fue el fundador de la Gran Reunión Americana conocida también como Logia de los Caballeros Racionales, en Londres en 1797 y en 1807 las filiales de la misma en Cádiz y Madrid. El fin era el de  “atraer nuevos adeptos a la institución y aglutinar a los patriotas en una gran fuerza espiritual y disciplinada para realizar la independencia.”[6] Los americanos que estaban en España comenzaron a tener sus propias reuniones secretas compartiendo la siguiente meta: la independencia de las colonias a las que pertenecían. Miranda logró nuclear esta red de contactos de destacados oficiales americanos que servían al ejército español y que habían sido iniciados en logias de la ciudad andaluza de Cádiz: “A partir de Mayo de 1802, cuando Miranda se instaló en su último famoso domicilio de Londres (Grafton Nº 26, Fitz Roy Square), proclamó que esa casa era y allí quedaría el centro de las operaciones insurgentes de los americanos. Esto sí fue cierto, pues acudirían al lugar los logistas fugados de Cádiz antes de regresar a sus respectivas patrias, como así también las primeras legaciones diplomáticas de los insurgentes americanos de Venezuela (Luis López Méndez, Simón Bolívar y Andrés Bello) y de Buenos Aires (Manuel Moreno). El Precursor les enseñó a organizar campañas de prensa a favor de la causa americana.”[7]
Es fundamental para el análisis politológico el trabajo que ha realizado Emilio J. Corbière[8], acercando desde una perspectiva histórica y colocando el punto de vista desde adentro de la Orden masónica una aproximación más documentada y despejando las dudas y mitos fantasiosos acerca de la misma. A partir de allí se confirma que la Masonería ha estado presente en casi todos los movimientos políticos liberales, independentistas y revolucionarios desde el siglo XVIII. Allí nos proporciona un dato importante acerca de la Orden: “La causa de la independencia hispanoamericana se benefició con el levantamiento del General Rafael de Riego en España, quien desalentó al imperialismo ibérico a enviar refuerzos militares y bélicos para defender sus colonias. Riego debería tener una gran estatua en Buenos Aries y en las principales ciudades de América Latina. La solidaridad del liberalismo masónico español fue muy importante para la causa libertadora, tanto más que el interés británico para que se estableciera el libre comercio.”[9]
En relación a la Revolución de Mayo, habría que estudiar en profundidad y rescatar fuentes que documenten la Sociedad de los Siete que se reunía en la jabonería de Hipólito Vieytes. La información que hay al respecto de dicha Sociedad es que ha sido un grupo revolucionario con actuación en Buenos Aires en 1810 y que estableció la estrategia para lograr destituir al Virrey Cisneros en la Revolución de Mayo. Estuvo integrada por los héroes de la Revolución: Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Martín de Pueyrredón, Mariano Moreno, Hipólito Vieytes y Nicolás Rodríguez Peña. Las reuniones se hacían en secreto y públicamente no se revelaban como grupo cohesionado. Una vez cumplidos los objetivos se perdió su existencia como sociedad, dado que varios de sus miembros ocuparon cargos gubernamentales en la Primera Junta.
Según Corbière, las influencias que la Masonería legó a la Revolución de Mayo, estuvieron basadas en el Iluminismo francés, el pensamiento Rousseauniano, el liberalismo anglonorteamericano pero, sin embargo, con mayor fuerza se produjo la expresión del Liberalismo Hispano. Así pues, la llegada de la Masonería a América del Sur, según este autor, fue el resultado directo de la influencia del Liberalismo español y mediterráneo[10].

 Apareció otra logia en 1810 también con el nombre de Logia Independencia, dirigida por Julián Alvarez que suministró los elementos básicos para la constitución de la “Logia Lautaro” con la cual se inició el historial más importante de la masonería en la emancipación[11]. Julián Baltazar Alvarez ha sido un actor indiscutido, nos señala Corbière, colaborador estrecho de Mariano Moreno: “Julián Alvarez fue una personalidad paradigmática de la masonería criolla en tiempos de la Revolución y Guerra de la Independencia. Era un ex eclesiástico, que había abandonado los hábitos y fue ganado por el racionalismo y la ideología del ginebrino Juan Jacobo Rousseau. Según sus propias manifestaciones, fue iniciado en la Logia Independencia, dichos que testifican sobre la existencia de esa logia masónica de 1795, dedicándose al ejercicio de la jurisprudencia y el periodismo. Fue partidario del morenismo, integró la Sociedad Patriótica y escribió en La Gaceta alentada por Mariano Moreno (…)”[12]Aparentemente, esta segunda logia llamada Independencia, tuvo también el nombre de “Logia de San Juan de Jerusalem”, así Corbière cita al General Enrique Martínez, masón y guerrero de la Independencia quien sostuvo que “desde una época remota existía en Buenos Aires la sociedad masónica, y a Peña y a Vieytes, que pertenecían a ella, fue la que les sirvió para reunir a sus amigos” y establece la nómina de iniciados: Manuel Blegrano, Beruti, Paso, Saavedra, Ignacio Alvarez Thomas y los hermanos Antonio, Juan Ramón y Marcos González Balcarce. También Corbière cita a Lappas que llegó a sostener que existía actividad masónica en el Río de la Plata hacia 1737 .

Según Enrique de Gandía, consultado por Corbiére la Sociedad de los Siete es posible que haya existido como un grupo masónico; el Deán Funes y Antonio Zinny hablan de una sociedad con 9 miembros: Matías Irigoyen, Castelli, Chiclana, Donado, Paso, Nicolás Rodríguez Peña, Vieytes, Belgrano, Antonio Luis Beruti, todos ellos masones.[13]

El desarrollo de las logias y su expansión están directamente vinculados al desenlace de la Revolución de Mayo y de las guerras de la independencia. Corbière señala que varios de los integrantes de la Primera Junta aparecen en diversas logias, en actividad o en referencias masónicas, tales como, Manuel Moreno, Manuel Alberti, Juan José Castelli – quien llegó a ser Venerable Maestro (presidente) en la “Logia Independencia”- , Juan Larrea y Cornelio Saavedra[14].

Las pruebas que suministran toda esta información, nos muestra Emilio J. Corbière, en cuanto a la presencia masónica en la Revolución de Mayo son las siguientes:
El general Manuel de Iriarte en sus Memorias y los escritos de Enrique Martínez (1789-1870), ya que ambos abundaron en datos sobre la actuación de la francmasonería en Mayo y en otros sucesos que les tocó vivir. También el general Miller en sus Memorias:
“Un club llamado Logia, de origen español, se ha introducido con el objeto ostensible de promover la emancipación de la América española”. Y el historiador Enrique de Gandía ha demostrado hasta el cansancio todos estos elementos.

Las influencias intelectuales recibidas la Universidad de Chuquisaca de Mariano Moreno, Castelli y Monteagudo imbuidos de la teoría de la soberanía popular puesta a la luz por los juristas españoles de los siglos XVI y XVII conformaron el espíritu e ideario de la corriente más revolucionaria de Mayo, junto con las experiencias vividas de la observación directa de las calles de Potosí de la explotación humana, donde, como dice Felipe Pigna, “todavía estaban frescos en la zona los recuerdos de las grandes rebeliones de Túpac Amaru y su continuador, Tupac Catari, que hicieron temblar a los encomenderos y demás beneficiarios del régimen de explotación impuesto por España…”[15] Esta ideas que fueron desarrolladas por autores como Domingo de Soto, Juan de Mariana, Francisco Suárez y Francisco de Vitoria, demostraron que el derecho del pueblo a elegir su propio gobierno no estaba condicionado por ningún otro derecho, ni siquiera el divino. “Los revolucionarios americanos, como Castelli, potenciaron estos conceptos con las ideas de “pacto” y “contrato social” difundidas por los teóricos de las revoluciones inglesa y francesa, Thomas Hobbes, John Locke y Jean Jacques Rousseau. El pensamiento de este último filósofo será determinante en los primeros momentos de la revolución, interpretado por la pluma y la voz de Mariano Moreno.”[16]

Conclusiones

La ingeniería institucional, esa forma de ser llamado el Gran Proyecto Arquitectónico Político de la Humanidad, el Estado Moderno secularizado, La Educación, etcétera, son pilares en las concepciones de los Masones que llevaron a cabo los diferentes procesos políticos, económicos y sociales en los países Libres del Mundo. La propia idea de Mundo, de Universo proviene del credo masónico. La sagrada ciencia del poder, de construcción de instituciones civiles y los proyectos de sistemas políticos, económicos y sociales.

La masonería[17] es a la vez marco e  instrumento para la ligazón de lazos de solidaridad y redes de grupos operativos para llevar a cabo el objetivo de la emancipación. Es en la perseverancia y tolerancia, en el plan, en los contactos y en los movimientos estratégicos, en la simbólica, en los juramentos, en las acciones en donde se visualiza una ética de acción, a partir de un ideario civil, progresista y moderno.
Ahora bien, de acuerdo con Patricia Pasquali, la propia naturaleza del tema a tratar es dificultosa dada la escasez de constancias documentales certeras sobre el accionar y funcionamiento de las logias masónicas debido al juramento secreto guardado por sus miembros, lo cual lo hace casi impenetrable, “inasible y confuso”. La misma historiografía entabla disputas y discusiones acerca de esta temática y es atravesada por las distintas perspectivas: en un extremo la idea del “complot masónico” formulada por la visión tradicionalista reaccionaria; otra visión, la conservadora hispanófila; y en el otro extremo la visión liberal progresista.
El análisis político y la historiografía deberán mancomunar esfuerzos para superar los prejuicios y posiciones a la hora de abordar esta temática que nos allana el camino y dilucida aún más los acontecimientos de nuestro pasado pudiendo mejorar nuestro presente como sociedad en el sendero libertario. Es menester que la Ciencia Política contribuya con su metodología de análisis en este campo y profundice en la cuestión de lo simbólico tan vital en el desarrollo de la humanidad.
Bibliografía y fuentes consultadas:

  • Corbière, Emilio J., La Masonería. Política y Sociedades Secretas en la Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1998.
  • Pascuali, Patricia, Bolívar, San Martín y la Masonería en la Independencia Americana, Revista Todo es Historia Nº405, Abril de 2001, Buenos Aires, Argentina
  • Pigna, Felipe, Los mitos de la historia argentina. La construcción de un pasado como justificación del presente; Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, Argentina, Febrero de 2004.
  • Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones en Internet en http:/www.masoneria-argentina.org.ar 
  • Wikipedia, la enciclopedia libre en Internet en http://es.wikipedia.org



[1]En el artículo presentado en Internet en la Gran Logia Argentina de libres y aceptados masones, basado en su libro, La masornería Argentina a través de sus hombres, Buenos Aires, 1966, .Alcibíades Lappas demuestra que contrariamente a las afirmaciones contundentes de Juan Canter, se ha podido comprobar como cierta la existencia en Buenos Aires de una Logia denominada Independencia, fundada a fines del siglo XVIII y que obtuvo Carta Constitutiva de la Grande Loge Generale Ecossaise de France, cuerpo este que fue absorbido el 8 de enero de 1805 por el Gran Oriente de Francia, quedando la antes mencionada Logia en libertad de acción sobre su futuro. Asimismo, Lappas comenta que hacia fines del siglo XVIII, el portugués Juan de Silva Cordero, funda la Logia San Juan de Jerusalén de la Felicidad de esta parte de América, con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Maryland. Los títulos distintivos de ambas Logias indican bien a las claras cuales eran las fina1idades perseguidas por sus organizadores: la independencia y la fe1icidad de esta parte de América. Según este autor, durante las Invasiones Inglesas, en el seno de los regimientos que llegaron a Buenos Aires había Logias que funcionaban con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda. Los miembros de esas Logias constituyeron en Buenos Aires las Logias Hijos de Hiram y Estrella del Sur, ambas también con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda, y en cuyo seno fueron iniciados muchos criollos.
[2] Pigna, Felipe, Los mitos de la historia argentina. La construcción de un pasado como justificación del presente; Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, Argentina, Febrero de 2004, pág. 218.
[3] Pigna, Felipe, Ibid, pág. 227.
[4] Sabemos de los objetivos de Independencia política y libertad de comercio que  Francisco de Miranda ha negociado con Gran Bretaña, y en su estratégico accionar ha ido convocando a los americanos que habían hecho carrera militar en Europa y de las voluntades de los mismos.
[5] Pigna, Felipe, Ibid pág. 175.
[6] Pascuali, Patricia, Bolívar, San Martín y la Masonería en la Independencia Americana, Revista Todo es Historia Nº405, Abril de 2001, Buenos Aires, Argentina, pág. 13.
[7] Pascuali, Patricia, Ibidem, pág. 12.
[8] Corbière, Emilio J., La Masonería. Política y Sociedades Secretas en la Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1998.
[9] Corbière, Emilio J., Ibidem, página 16.
[10] En 1760 el Gran Oriente de Francia apoyó a los masones en España y así surgió  la Gran Logia Madre de la Masonería Española transformada en 1780 en Gran Oriente Nacional de España, así pues las  logias previas a la organización centralizada había contribuido a los procesos emancipadores. Durante la primera mitad del siglo XIX, especialmente bajo el reinado de Fernando VII, España había engendrado el más furioso anticlericalismo y la persecución era fatal, así pues la Masonería perseguida en la península ibérica extendió sus obediencias a territorios hispanoamericanos, donde fueron los masones españoles los que trabajaron denotadamente para que los hispanoamericanos lograran su independencia.

[11] Según Lappas, la Logia presidida por el doctor Álvarez, tiene una importancia fundamental por cuanto de entre sus miembros fueron seleccionados aquellos que secundarían a Alvear, San Martín, Zapiola y demás masones viajeros que llegaron en la fragata Jorge Canning, para la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires.
[12] Corbière, Emilio J., Ibidem, página 157.
[13] Corbière, Emilio J., Ibid, pág. 167.
[14] Corbière, Emilio, J., Ibid, pág. 188-189.
[15] Pigna, Felipe, ibid, pág. 313.
[16] Pigna, Felipe, Ibid, pág. 236.
[17] Las características de la Masonería en cuanto a sus ideales: es anticlerical, antiabsolutista, partidaria de la Revolución y del Libre Pensamiento. Nunca anticatólica ni antirreligiosa: profesaba y profesa el respeto por todas las confesiones religiosas o filosóficas y también a los ateos, materialistas, agnósticos o panteístas porque e a partir  de la Tolerancia y Libertad de pensamiento, de creencias, base del credo liberal democrático y burgués.

Taller preparatorio: “Influencia de la masonería en la Revolución de Mayo”


Jornada sobre Masonería en Argentina y América.


Tenemos el agrado de invitarlo/a a participar del Taller preparatorio a realizarse el 6 de abril de 2010, en la sede de la Masonería Argentina, cita en J. D. Perón 1242. Para más informes: centrogranreunionamericana@yahoo.com.ar

A su vez, informamos que la convocatoria al Concurso de Ensayos se posterga hasta el 5 de abril del presente.

Saludos.

Ricardo Romero
Director CEGRA

Programa
Taller: Masonería en la Revolución de Mayo. 6 de abril. 19 hs. Perón 1242.

Unidades:

· Transición a la Modernidad, formación del Estado.
· Orígenes y formación de la masonería.
· Independencia Americana y Revolución de Mayo.

Bibliografía

http://masoneriarevoluciondemayo.blogspot.com/2010/03/revolucion-de-mayo-y-masoneria.html

http://masoneriarevoluciondemayo.blogspot.com/2010/03/la-participacion-de-la-masoneria-el-25.html

http://masoneriarevoluciondemayo.blogspot.com/2009/11/huellas-de-los-masones-en-la-revolucion.html